Bajo el lema “Sembrar confianza para que el suelo florezca. Cultivar organizaciones centradas en la familia”, Alcázar de San Juan (Ciudad Real) se convirtió el pasado jueves 13 de noviembre en un espacio de reflexión, aprendizaje e intercambio de experiencias. Plena inclusión Castilla-La Mancha organizó un encuentro dedicado al Enfoque Centrado en la Familia (ECF), un modelo que sigue ganando fuerza y dando frutos en las entidades de la región.
Al evento asistieron los equipos motores de cinco organizaciones que están implementando el ECF en su trabajo diario: AFAD y AUTRADE, de Ciudad Real; ASPRONA Caudete, de Albacete; ADA, de Guadalajara; y DOWN Toledo. Estos equipos, formados por familiares, profesionales, voluntarios, miembros de juntas directivas y personas con discapacidad, trabajan de manera conjunta para transformar la cultura organizativa desde sus raíces, poniendo a la familia en el centro de su labor.
El Enfoque Centrado en la Familia parte de una idea clave: las familias y las personas con discapacidad son protagonistas de sus propios proyectos de vida. Esta metodología se basa en sus fortalezas, capacidades y recursos, y busca empoderarlas para afrontar los desafíos con mayor seguridad, autonomía y confianza. Se trata de reconocer la experiencia y el conocimiento de cada familia, valorando lo que saben hacer, fomentando relaciones de igualdad y respeto mutuo entre profesionales y familiares, y cuidando la diversidad de cada hogar como se protege un cultivo propio.
Diversas dinámicas
Durante la jornada, los participantes se implicaron en diversas dinámicas que les permitieron reflexionar sobre sus prácticas cotidianas, compartir retos y logros, y reforzar compromisos con este enfoque. Las experiencias intercambiadas sirvieron para generar nuevas perspectivas y fortalecer la motivación de todos los asistentes para seguir profundizando en la metodología. La sesión estuvo dinamizada por Marta Trejo, con la colaboración del Servicio de Apoyo a Familias de Plena inclusión Castilla-La Mancha, creando un espacio participativo donde los 35 asistentes pudieron conectar sus vivencias, inquietudes y expectativas.
El encuentro dejó una conclusión clara: cuando se cultiva la confianza, se fortalecen las relaciones y se reconoce el valor de cada familia, las organizaciones florecen y las comunidades se hacen más sólidas. En este terreno fértil, el Enfoque Centrado en la Familia continúa echando raíces profundas en Castilla-La Mancha.






































