Plena inclusión Castilla-La Mancha ha impulsado, con la colaboración de la Dirección General de Infancia y Familia de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM) y de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), el primer estudio autonómico que analiza la relación entre discapacidad intelectual, trauma e infancia en acogimiento.
Esta investigación ofrece una mirada detallada a la realidad de los profesionales, los recursos del sistema de protección y las familias acogedoras, detectando necesidades de mejora formativa, barreras en los procesos diagnósticos y retos de coordinación, y se convierte en un punto de partida clave para reforzar los apoyos especializados y mejorar la calidad de vida de los menores tutelados.
Durante la jornada celebrada en Toledo este 10 de diciembre, en la Consejería de Bienestar Social, se presentaron los resultados de este estudio pionero que aborda la situación de niños, niñas y adolescentes con discapacidad intelectual o inteligencia límite en acogimiento familiar y residencial. La directora general de Infancia y Familia, Inmaculada Tello Díaz-Maroto, participó en el acto junto al presidente de Plena inclusión Castilla-La Mancha, Francisco Serrano; el director gerente, Daniel Collado; el director académico del Vicerrectorado de Proyección Universitaria, José Manuel López Torán; y el Grupo de Investigación en Victimología y Psicología de la Infancia y la Adolescencia (G-VIPIA) de la UCLM, responsable de la elaboración del estudio.
La investigación ofrece un diagnóstico hasta ahora inexistente sobre el funcionamiento cotidiano del sistema de protección cuando interviene con menores que presentan discapacidad intelectual o inteligencia límite. Analiza cómo se detectan sus necesidades, qué apoyos reciben y qué retos afrontan tanto los equipos profesionales como las familias acogedoras.
Serrano apuntó a la necesidad de visibilizar una realidad históricamente oculta, destacando la valentía de la alianza entre el tercer sector y la Administración: «Durante mucho tiempo, la intersección entre la protección a la infancia, el trauma y la discapacidad intelectual ha sido una habitación en penumbra. Hoy, gracias a la Jornada, venimos a encender la luz. Este encuentro no es un evento aislado, es el fruto de un año de trabajo intenso y valiente, y cuando el tercer sector y la administración pública reman en la misma dirección, no solo sumamos esfuerzos, sino que multiplicamos resultados; porque entendemos que detrás de cada diagnóstico hay una biografía esperando ser leída, y detrás de cada trauma, hay una oportunidad de reparación si contamos con las manos y los recursos adecuados para sostenerla.»
Por su parte, Tello mantuvo que el estudio permite visibilizar las dificultades añadidas en la intervención con menores con historias traumáticas y necesidades específicas derivadas de la discapacidad, lo que incrementa la complejidad del trabajo diario.
Los resultados subrayan la necesidad de contar con herramientas precisas para identificar posibles dificultades cognitivas, reforzar el acompañamiento profesional y desarrollar modelos de atención más coordinados y personalizados. La directora general insistió en la importancia de la formación continua para los equipos de los hogares, tanto para facilitar la actualización de competencias como para asegurar que los profesionales puedan ofrecer una atención cada vez más especializada.
Tello recordó que el propio título del estudio refleja su enfoque: infancia, trauma y discapacidad intelectual. Señaló que avanzar hacia equipos especializados en intervención desde el trauma es esencial para garantizar que estos menores puedan vivir de forma plena e inclusiva en los hogares. Agradeció el trabajo conjunto con Plena inclusión Castilla-La Mancha y la Universidad, destacando que las necesidades identificadas serán una guía para seguir mejorando el sistema de protección.
Tres ideas clave
El Gobierno de Castilla-La Mancha considera este estudio un punto de inflexión para continuar reforzando recursos, formación y modelos de intervención basados en la evidencia, con el compromiso de avanzar en nuevas medidas que garanticen una atención más especializada, humana y cercana para los niños, niñas y adolescentes tutelados de la región.
En la clausura, el director gerente de Plena inclusión CLM, Daniel Collado, resumió la ambición y el compromiso de la región, instando a pasar del diagnóstico a la acción y a consolidar el enfoque pionero: «Hoy nos llevamos tres ideas clave: la gratitud por la valentía de las familias de acogida y del equipo investigador, cuya labor invisible ahora se afianza; la responsabilidad de construir sobre los cimientos que hemos puesto, entendiendo que el diagnóstico es solo el punto de partida para la inversión y la acción, ya que la calidad de vida de estos niños, niñas y adolescentes depende directamente de la calidad de los apoyos; y la ambición de ser referente a nivel estatal, porque lo que estamos haciendo aquí con este enfoque integral sobre trauma y discapacidad tiene un carácter pionero y nos da la oportunidad de ser la comunidad que enseñe al resto cómo se protege de verdad a la infancia más vulnerable.»
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